Pasaje a Occidente: filosofía y globalización
Giacomo Marramao. Katz Editores.
Nuestro presente no es una época de éticas en diálogo, sino un tiempo de éticas en conflicto.
Fiel a su creencia de que “la finalidad de dedicarse a la filosofía no es cuidar de las almas sino comprender las cosas”, como afirmó en su libro un tanto enredoso pero formidable Kairós. Apología del tiempo oportuno (Gedisa Editorial), en éste Marramao arroja luz sobre el tema fetiche de nuestro tiempo, la globalización, con buena fortuna en cuanto a claridad y estilo (que hay que agradecer en parte al traductor Heber Cardoso).
Al inicio de su exposición, que recurre a un texto visionario de 1928 del poeta y narrador Paul Valéry, Marramao establece que debemos concebir la globalización como un fenómeno absolutamente nuevo, no como eslabón evolutivo de la cadena colonialismo–industrialización–interdependencia, porque impone un “cambio en el orden de las cosas”.
Para no avanzar sin dejar aclarados los puntos por los que desarrolla su argumento, al igual que ha hecho en sus otros libros, el filósofo italiano recurre a la comprensión lingüística. Que en algunas ocasiones se llame mundialización a lo que en otros momentos se dice globalización, pone en evidencia que a veces se concibe de modo histórico y otras geográfico (lógica del intercambio: comercial, humano, cultural, bélico). En realidad, el fenómeno es mucho mayor: se trata de un abordaje de las otras culturas a Occidente, no tanto de occidentalización del mundo.
La tecnología es el otro aspecto del mundo global. Aunque suele reducirse a la internet y la telecomunicación, el avance contemporáneo está marcado ante todo por la afectación a la vida en sus fundamentos. El desarrollo científico–tecnológico inmerso en la globalización implica consideraciones bioéticas y biopolíticas. Ante una complejidad técnica y económica tal, ¿tiene cabida un matiz social en la política? Por otra parte, si el carácter de la era global es la desterritorialización, el conflicto de identidad, la pérdida radical de referentes, y nada de eso ha modificado en lo sustancial la “lógica autorreproductiva de las oligarquías políticas”, ¿es posible imaginar la búsqueda de un nuevo orden mundial que no regrese a los modelos del pasado? Marramao responde a todo afirmativamente.
Una vez más, este filósofo —que ha pasado por México (UNAM)— no escatima en amplitud de miras. Su reflexión convive con Marx, Weber y Spengler, Luhmann, Habermas, Fukuyama y Rifkin, además de muchísimos otros menos famosos. Y la edición es impecable —como suele suceder con esta editorial.
[Publicado originalmente en noviembre de 2008.]

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