jueves, 16 de febrero de 2012

Retrazo equilátero

Sueño profundo
Banana Yoshimoto. Tusquets Editores.

No siento dolor ni soledad. El mundo del sueño es cuanto existe.

Hay quien dice que el amor y la muerte son los dos únicos temas importantes para ser recreados en las artes. El problema es cómo abordarlos sin caer en la banalidad o en la impostura. Banana Yoshimoto (1964, Tokio) elabora sus historias fundiendo ambos temas en la vida. Es una escritora de las rarezas de la gente, de lo inesperado, de las dificultades enfrentadas con estoicismo y ternura; frecuentemente, con alcohol. Yoshimoto hace de sus historias la magia inscrita en la normalidad.
Sueño profundo contiene tres relatos contados en primera persona por mujeres de unos veintitantos, en quienes recae la presencia de una persona querida que ya ha muerto. “Una experiencia”, el tercero de ellos, cuenta cómo Fumi–chan es guiada por la melodía que le lleva a los oídos Haru, ya muerta y su rival por un hombre del que ambas se enamoraron en su primera juventud. Todo parece dispuesto, Fumi–chan se deja llevar hasta un enano extraño que abre la puerta para el reencuentro.
En “La noche y los viajeros de la noche”, Shibami es la encargada de cerrar el círculo vital que su hermano, fallecido un año antes, dejó abierto en las dos mujeres que amó y lo amaron: una norteamericana con un hijo de él, aunque ya casada con otro hombre, y su prima, envuelta en una enorme melancolía de la cual sale con el apoyo de Shibami.
“Sueño profundo” es el relato que abre el libro y sin duda el mejor: Terako es atraída de nuevo a la vida cuando no parece otro su destino que la ausencia vía dormir y beber; en este caso, es la esposa de su amante quien, desde un sueño profundo del que seguramente nunca despertará, la encara haciéndose presente con su apariencia de estudiante; Terako comprende tanto que hace una plegaria: “Que todos los sueños del mundo sean apacibles por igual.”
Banana Yoshimoto, seudónimo que Mahoko Yoshimoto tomó porque le encanta el fruto epónimo, es una japonesa cuyos libros gozan de gran éxito en todo el mundo. Kitchen, su primera novela, que fue publicada en español en 1991, tiene más de sesenta ediciones en Japón y existen dos películas basadas en ella; le siguió Sueño profundo, dado al público japonés en 1989. Es una tristeza que al español haya llegado con tantos años de retraso. Por suerte, Tusquets ha publicado también sus novelas N.P., perturbadora, y Amrita, de una fineza que deja absorto al lector. Gracias a estos cuatro libros comprobamos que Yoshimoto no se aparta de la reelaboración de la vida mediante la mezcla de amor y muerte sin perder un milímetro de originalidad; incluso cuando arriesga planteamientos sumamente abordados en todas las épocas como el triángulo amoroso de dos mujeres y un hombre, establece situaciones inusitadas. Además, acude con buena fortuna a los elementos de tradición y modernidad japoneses que nos hacen tan atractiva esa nación y le ayudan a caldear atmósferas donde la rareza se mezcla con las vistas cotidianas.

[Publicado originalmente en septiembre de 2006.]



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